La conexión Devia y los contratos de la gobernación del Atlántico con la Universidad Autónoma del Caribe

Fue un retorno cauteloso el de Ramsés Vargas Lamadrid a Colombia después de un largo periplo en el exterior tras su accidentado paso en la dirección del Área Metropolitana de Barranquilla donde no logró explicar –ni antes ni ahora ni nunca- que hizo con los $2000 milloncitos prestados por la Caja Agraria en 1997, que bien vistos en dinero de hoy equivalen casi a $5000 millones. Todo un suculento botín.

Las consecuencias de tal hazaña desembocarían, años después, en la nominación de “rata” dada por el Pibe Valderrama en un cruce de trinos en Twitter. Y esa terrible fama, no propiamente de académico con condiciones éticas y pedagógicas era, son, las que le pesaban cuando, en golpe de carambola a varias bandas, ayudado por personas fuera y dentro de la Universidad Autónoma del Caribe, logra “vender” la idea que es el hombre providencial para rescatarla con una nueva “refundación” de la universidad.

Hasta él mismo logró tragarse las carretas que se inventó y le inventaron. Que desde niño andaba por los predios de la universidad de manos de su padre, un señor de servicio de Mario Ceballos Araujo, fundador de la universidad cuando este último detestaba los niños, y menos a los gorditos fofos como Ramsés. También en ese rapto desaforado de construirse una nueva historia, metió dentro de los fundadores a su señor padre que apareció en escena mucho tiempo después en su función de cuidandero de los gallos de la cuerda de Ceballos y cualquier otro servicio personal o de la universidad que se le requiriera. En suma un acolito de la comparsa.

En síntesis, Ramsés Jonás Vargas Lamadrid necesitaba con urgencia, para mostrar cara de impoluto, de serio, un cambio drástico de imagen con una estrategia relacional de comunicaciones que lo incluyera como personalidad influyente en la academia y la cultura con vastos y nobles propósitos sociales. En fin, que lo convirtieran en santo después de haber ejercido con creces de diablo.

Allí es donde entra Sandra Devia Camacho, una comunicadora con una empresa especializada en estos procesos, con experticia plena y comprobada en los procesos de crear matrices de opinión, cambios de imagen o creación de ella y sobre todo, esto es lo más importante, con una trayectoria al servicio de políticos lo que le dio un amplio conocimiento sobre los periodistas de radio, prensa y televisión divulgadores al cien por ciento de los comunicados oficiales retribuidos con canonjías de diversas especies.

Los trabajos y negocios de Sandra Devia

La empresa creada hace 26 años por Devia para ejercer su trabajo de comunicadora organizacional fue el Consorcio Integral de Comunicaciones CIDEC, definida como “una empresa especializada  en procesos de  comunicaciones estratégicas del país. Sandra Devia es la presidenta del Consorcio y dijo, a propósito de los 25 años de la empresa “que en compañía de su equipo de trabajo interdisciplinario, del que hacen parte experimentados profesionales de la comunicación social y de mercadeo, reitera como propósito del Consorcio Integral de Comunicaciones CIDEC el mantener el ejercicio de fortalecimiento de los postulados de la comunicación social como práctica en la construcción de sociedades líderes”. Muy bonito y noble.

En el anuario estadístico del departamento del Atlántico del 2008-2009 aparece Sandra Devia como jefe de Protocolo de la Gobernación del Atlántico. Sigue en el cargo hasta el año 2011 cuando sale Verano y entra Segebre. En el año 2013 con la llegada de Ramsés Vargas a la rectoría de la Universidad Autónoma del Caribe, ingresa Devia a la nomina del centro educativo a la oficina de comunicación estratégica.

Fueron los tiempos en que la pagina web de la universidad decía, en tono triunfante, “Tenemos nuevo rector: Ramsés Vargas Lamadrid”. Allí muestra Vargas un impresionante hoja de vida laboral con el Banco Interamericano de Desarrollo, (¡qué peligro!) las Naciones Unidas y bajo el mandato de su Majestad Isabel II en el gobierno Británico. No se le conocen jefes ni exactamente en qué dependencia o la clase de funciones que ostentaba. Igual con una serie de títulos que mostró, por ejemplo Máster en Políticas Públicas y Política Económica de la Universidad de Oxford  Inglaterra, Máster en Administración Pública de la Universidad de Harvard y Mercados Financieros de la Universidad de Cambridge, USA. Según algunos conocedores de estos temas, los 15 años que estuvo fuera de Colombia no le alcanzaban para realizar esos densos estudios en estas prestigiosas universidades y trabajar. No cuadran. El tiempo no le da. Una fuente que pidió no ser identificada aseguró que se trata de cursos libres de 3 meses magnificado por Vargas y sus relacionistas de comunicaciones.

En ese mismo año 2013, Devia logra un contrato con el desaparecido Departamento Distrital del Medio Ambiente Damab. Es el número 329-2013 entre Jackeline Reina Senior con cedula 32.676-259 en calidad de directora del Damab y el Consorcio Integral de Comunicaciones con Nit 800.211.923 representado por Sandra Devia Camacho con cc 32.699.897. El objeto del contrato es “Prestación de servicios profesionales y de apoyo a la gestión, para la asesoría y el acompañamiento en la campaña de promoción y difusión masiva del proyecto de erradicación de botaderos de residuos sólidos a cielo abierto en el distrito de Barranquilla”. El costo del contrato de $35.000.000. Casi risible la palabrería del contrato: apoyo, gestión, asesoría, acompañamiento. Y para que todas esas funciones? Para una campaña de promoción y difusión masiva. Y de qué se trata la campaña? Más risa todavía. Del PROYECTO de erradicación de botadero de residuos sólidos a cielo abierto. Un simple proyecto con tantos perendengues.

En la Universidad Autónoma continúa, con toda la retorica del caso, el proyecto de “refundación” con cambios en los colores institucionales, del rojo y amarillo al romántico azul marino yate en Boca Ratón y blanco. En la sesión de la Sala General del 18 de septiembre del 2013 hay ambiente de renovación con el cambio de 11 de sus 18 miembros. Dice una información de prensa, seguramente salida de la Oficina Estratégica de Comunicaciones de la universidad manejada por Sandra Devia que “La Sala General, máximo órgano de gobierno de la Universidad Autónoma del Caribe dio total respaldo a la gestión académica, financiera y administrativa que viene adelantando el rector de la institución, Ramsés Vargas Lamadrid”. Es en esa sesión que se decide, en acto de asepsia histórica, de forma unánime, excluir de la institución a Silvia Gette Ponce y su suplente Zoyla Turbay. Entre los nuevos miembros de la sala general se nombró a Sandra Devia Camacho, alfil de confianza de Ramsés Vargas Lamadrid.

Es la época que Vargas Lamadrid realiza costosos eventos con invitados internacionales pagos para adquirir presencia y preeminencia como hombre de ejecutorias académicas y presto a llevar a la universidad a lugares de privilegio como centro de estudios. Es el tiempo en que se inventan una serie de aparatajes internos de los cuales hay uno particularmente rimbobante: Centro de Altos Estudios para la Paz. Es todavía la hora en que no se conocen los “altos estudios” ni las profundas investigaciones al respecto. Quizás fue una forma de encaminar recursos a través de la citada oficina. Quizás.

Otra vez, en el 2016, se produce una relación contractual entre Sandra Devia Camacho y la Gobernación del Atlántico con su antiguo jefe directo Eduardo Verano de la Rosa. Esta vez se trata de un contrato de prestación directa de servicios. Es el número 0102, 2016, 000187 entre el Consorcio Integral de Comunicaciones con el objeto de “Prestación de servicios profesionales en comunicación social y periodismo mediante asesoría para el desarrollo de procesos comunicacionales organizacionales internos y mediáticos de la administración departamental, que sirvan para lograr el establecimiento de indicadores de opinión pública sobre la política y acciones del gobernador y demás autoridades departamentales acorde la función implícita en los ejes misionales de la administración”. Con un plazo de 4 meses para iniciarse el 19 de septiembre de 2016 con un costo de “55.000.000 millones de pesos. Desglosado el objeto del contrato entre tanto bla bla se trataria de acomodar en la opinión pública una matriz mediática para realzar la imagen del gobernador. Un acto de propaganda, en otras palabras, con fines de conseguir ratings en las encuestas de gestión de los gobernadores y alcaldes.

Los entronques de Sandra Devia con Ramsés Vargas en la Universidad Autónoma

El “nuevo prestigio” de Vargas crecía en la ciudad. En gran parte por los posicionamientos que realizaba en la Oficina de Estrategias de Comunicaciones de la Universidad Autónoma del Caribe la eficiente Sandra Devia. Pasó Vargas a convertirse en orador de simposios, columnista de El Heraldo, autoridad a recurrir en casos puntuales por parte de los acuciosos redactores de ese medio de prensa, acciones retribuidas, desde luego, por el Rector Vargas que les entregaba magnánimo, costosa publicidad en páginas completas a todo color e incluso, lo mostraron como un afable padre de familia reunido con su prole y esposa en la portada de la revista Miércoles. Toda una maravilla y ejemplo de persona con altas responsabilidades educativas y poseedor de una moral intachable a toda prueba. Conmovedor.

Lo que logran los publicistas! El logro mayor para Vargas, y que colocó en alzheimer colectivo a Barranquilla, fue cuando lo nombraron en el 2014 presidente de Asiesca, un gremio fantasmón de algunas universidades del Caribe colombiano como si no les bastara la Ascun, que es el gremio nacional: Asociación colombiana de Universidades. Tan buena fue la gestión de Vargas que Asiesca lo reelige en Santa Marta en agosto del 2016 para un periodo de dos años más hasta el 2018. En la página web de la Universidad Autónoma del Caribe se encuentra la información: “En un acto protocolario en el marco de la Asamblea General de Asiesca, los miembros de la junta aseguraron que el Rector de la Universidad Autónoma del Caribe, era el más idóneo para encaminar los nuevos desafíos para el logro de una educación pertinente y con calidad”. Parecen que los whiskies samarios estaban “chimbiaos” cuando se comparan las elogiosas declaraciones con las circunstancias que acompañan en la rectoría de la Autónoma la gestión de Vargas: problemas financieros que son la comidilla de la prensa nacional y el bajo nivel académico mostrado por la universidad en diversas pruebas de evaluación. Además, parte del profesorado de calidad, ante la reiterada demora en los pagos salariales, decidió retirarse.

En el 2017, Vargas quiso ingresar en el Consejo Nacional de Educación Superior. Hubiera sido su máximo logro pues ya se perfilaba, ayudado por políticos locales, como un posible Ministro de Educación. Una de las estrategias para llegar al CESU fue impulsar una campaña, con alusiones veladas y otras no tanto, contra José Consuegra, Rector de la Universidad Simón Bolívar, miembro activo de la directiva del CESU. Al final, Bolívar logró la reelección y la posición pendiente (dos por las universidades privadas) la disputó Vargas con el Rector del Universidad Javeriana de Bogotá. Por supuesto, fue derrotado.

En cuanto a Aciesca, se encuentra manejada desde la rectoría de la Autónoma, calle 90 #46-112, según señala su página web desactualizada pues allí muestra, como Directora Ejecutiva de la entidad, a Tatyana Bolívar, una amiguísima, llave de Vargas a la que posteriormente despediría de la universidad. Él sabe por qué. Pues bien, allí es donde entra Sandra Devia, cuando es nombrada en el 2017 en ese mismo cargo. En una página de internet de perfiles dice Devia: “Comunicadora Social periodista. Actualmente me desempeño como asesora de la rectoría de la Universidad Autónoma del Caribe, Directora ejecutiva de la Asociación de universidades del Caribe colombiano, Asiesca y Presidente del CIDEC, Consorcio integral de comunicaciones”.

Le falta un último nombramiento. El de Presidenta de la Sala General de la Universidad Autónoma del Caribe en un cargo que va desde el 1 de enero del 2018 hasta el 31 de diciembre. En la página web de la institución – que debe manejar la oficina estratégica de comunicaciones, o sea ella misma- señala: “Dentro de los motivos de la Sala General para escoger a Devia, están su exitoso desempeño profesional, tanto en el sector público como en el privado. Además del acompañamiento que ha realizado, desde los inicios, a la administración del rector Ramsés Vargas Lamadrid en la institución. La Sala la describió como una “persona leal, de confianza, una trabajadora comprometida con la institución y al servicio de ella”. En realidad no se le conoce, fuera de las asesorías puntuales de imagen a la gestión rectoral de Ramsés Vargas, una trayectoria académica consolidada que le permita sostener cargos directivos en una institución de educación superior.

Los contratos de la Universidad Autónoma del Caribe con la Gobernación del Atlántico

Si alguien conoce la estructura de mando de la Gobernación del Atlántico –sobre todo en los mandatos de Eduardo Verano- con don de innegable influencia ya demostrada en párrafos anteriores, es Sandra Devia. Ello no quiere decir, desde luego, que tenga relación en los contratos firmados entre la Universidad Autónoma del Caribe con la Gobernación del Atlántico en manera alguna, pero si es pertinente relevar su vertiginosa escalada a altos cargos dentro de la institución universitaria y los nexos, a manera de soporte, que explicarían algunos de estos procesos contractuales de los que imposible pensar que le son ajenos.

Estos cuestionados contratos tienen varios objetos. Uno es el convenio 0104 de 2014 firmado por Ramsés Vargas, rector de la Universidad Autónoma del Caribe por un valor de $4500 millones de pesos con el objetivo de apoyar las capacidades productivas de la población victimas del desplazamiento forzado en el departamento del Atlántico. Este contrato, cuestionado por la radiodifusora capitalina La W, señala que “Las víctimas que supuestamente se verían beneficiadas con este proyecto denunciaron que los productos eran de pésima calidad,  no cumplían con los estándares requeridos y termino siendo un total fracaso. Todo indica que la Universidad compró los productos por un valor muchísimo menor de lo estipulado en el convenio. Adicionalmente  la empresa  contratista en este convenio  C3 Solutions, denunció que la Universidad Autónoma del Caribe no realizó el pago oportuno de sus servicios”.

Sigamos con los convenios interadministrativos mencionados por La W. Otro es el 0108 con la Gobernación del Atlántico con el objeto de mejorar (?) el tema vivienda al interior del Atlántico. Según la emisora “en este convenio la Universidad Autónoma del Caribe se colgó con el pago de proveedores y tuvieron que subcontratar, invertían menos del presupuesto establecido, pero el dinero sobrante no aparecía ni se ejecutaba en otras reparaciones”. Este contrato tuvo un valor de $1.140 millones de pesos.

En diciembre del 2016 se firmó otro contrato entre la Universidad Autónoma del Caribe, representada por Ramsés Vargas con c/c 8.534.900 y Camilo Tarud, con c/c 72.277.092 de la Secretaría de Informática y Telecomunicaciones de la Gobernación del Atlántico bajo la modalidad de contratación directa. El objeto del contrato es “Modernizar y robustecer la gestión tributaria y contable de la Gobernación del Atlántico a través de sistemas de información que utilicen herramientas tecnológicas modernas”. El contrato tenía una duración de 45 días a partir de diciembre del 2016 con un monto total $1.100 millones pesos.

Lo curioso de este contrato es su modalidad directa, a dedo, cuando ha debido iniciarse una licitación pública convocando a firmas nacionales e internacionales especializadas y con amplia experticia en el manejo del tema objeto del contrato. El hecho que una universidad tenga la carrera de ingeniería de sistemas no avala condiciones específicas y generales de la intención de ese contrato. No se conoce su resultado general y si fue evaluada su efectividad por expertos en la materia y en los procesos internos de la Gobernación del Atlántico.

En total, en los últimos 3 años la Gobernación del Atlántico ha entregado a la Universidad Autónoma del Caribe en contratos la nada despreciable suma de $6.740 millones pesos. Casualidad, coincidencias del destino en el ascenso meteórico de Sandra Devia en altos cargos de la Universidad Autónoma del Caribe con estos contratos de la Gobernación del Atlántico firmados bajo el mandato de su antiguo jefe Eduardo Verano? No se sabe, pero repito, no podía encontrarse ajena a ellos pues conoce las costuras internas de los dos contratantes por punta y punta.

De todos modos, según la emisora La W e informaciones de prensa, algunos de estos contratos se encuentran bajo investigación por parte de la Procuraduría General de la Nación que será la que indique si allí hubo irregularidades. Y de allí a la Fiscalía. Así que esperaremos la solución de todas estas coincidencias que desprevenidamente, benévolamente, parecen producto de un misterioso azar.

Cesar Fernández

Cesar Fernández, fotográfo profesional con más de 20 años de experiencia. ddesde hace un año creo el sitio web, www.cfimagenynoticia.com, donde da a conocer todas las noticias que se desarrollan en Barranquilla, Colombia y el Mundo.

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